Después de analizar los pros y los contras de preparar una exposición tan importante tan precipitadamente, he llegado a la conclusión de que mereció la pena.
Ha sido una semana muy intensa en la que ha habido momentos buenos y momentos malos.
Pido perdón a mis compañeras si en algún momento he estado tensa y un poco inaguantable, por creer que la situación me superaba. Creo que todas hemos vivido momentos de tensión. Reconozco que el consejo de que buscáramos un quinto componente en el grupo no era ninguna tontería, puesto que ha sido mucho trabajo en muy poco tiempo.
A la escasez de tiempo y de miembros en el grupo tenemos que añadir que el tema en cuestión que nos "tocó" (y digo nos tocó porque no tuvimos opción de elegir)era un tema complejo, muy extenso, y, para que engañarnos, bastante denso.A esto, además, tenemos que añadir el trabajo paralelo que realizamos. Me refiero al teatrillo. Quizá dé la sensación de que surgió así, de que fuimos improvisando sobre la marcha, pero lo cierto es que llevaba muchas horas de preparación, fue un doble trabajo puesto que tuvimos que redactar el guión, encajar todas las intervenciones, tratar de hacerlo motivador, ameno, pero entendible, explicando todo pero sin profundizar demasiado para no "estropear" las próximas intervenciones.
Hemos dedicado muchísimas horas a este trabajo; lo comentabámos entre nosotras, ha sido el trabajo al que más tiempo le hemos dedicado en toda la carrera.
Días antes de la exposición, tenía los nervios a flor de piel. Estaba distraida, nerviosa, descentrada... pero lo curioso es que una hora antes simplemente tenía un poco de nerviosismo por la incertidumbre de saber cómo reaccionaria la gente ante nuestro "teatrillo", y al parecer tuvo buena acogida.
Los últimos minutos antes de la intervención empecé a notar como me iba poniendo cada vez más nerviosa. Miraba a mis compañeras y estaban como yo, tenian cara de querer salir corriendo. Creo que todas teniamos en mente una idea que dias antes habiamos comentado: "es una idea arriesgada; o es un éxito o es un fracaso rotundo" pero.... había que arriesgar.
Y sin darme cuenta Elías empezó nuestro "teatro" (me sorprendí gratamente al ver lo bien que se metió en el papel con la poca información que le dimos; sólo le dijimos: "siganos la corriente", y vaya si lo hizo!!je, casi me crei lo que nos estaba diciendo).
A medida que pasaba la exposición notaba como me iba relajando, todo estaba saliendo aparentemente bien y los compañeros parecian contentos con nuestra manera de enfocar la exposición. Elías nos ayudó bastante enlazando explicaciones y ejemplos sencillos con lo que íbamos exponiendo. Se pasó el tiempo volando y ya sólo quedaba yo por intervenir. Aunque a lo largo de toda la clase todas habíamos hecho pequeñas intervenciones (que espero que se entendieran bien, puesto que todas y cada una tenian una moraleja, una doble intención), lo cierto es que cuando llegó el momento de exponer mi parte estaba como un flan, vi que no me quedaba tiempo e imagino que durante los minutos anteriores a mi intervención, yo misma me autosugestioné hasta tal punto que olvidé todo lo que tenia preparado, olvidé hablar despacio, olvidé vocalizar, olvidé moverme por la sala, olvidé mirar a mis compañeros, olvidé.... hasta lo que tenía que decir. Me puse tan nerviosa que lo único que quería era terminar y salir de alli cuanto antes. Cuando terminé tuve la sensación de haber estropeado todas las horas que habiamos dedicado, todo el esfuerzo pero sentía tranquilidad porque todo había terminado. los últimos minutos fueron más relajados puesto que los dejamos para que todos los compañeros pudieran participar de forma abierta y dar su opinión respecto al tema.
En conclusión, a pesar de los malos ratos vividos, tengo que reconocer que ha sido una grata experiencia. He conocido más a mis compañeras y a mi misma. Y he descubierto que tengo un pequeño problema de dicción,jeje,(gracias por el consejo) que trataré de resolver para próximas intervenciones.
Gracias a todos por hacerlo posible
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