Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede. John Stuart Mill.

domingo, 16 de enero de 2011

Resolución caso Alonso

DATOS PARA EL ANÁLISIS DEL ALUMNO:

Alonso es un alumno de 10 años escolarizado en un Colegio de Getafe en 4º curso de Primaria. Acude al despacho del director junto a su tutora, después de tener un conflicto grave con sus compañeros: estaban discutiendo en el recreo y la tutora vio como Alonso tiraba al suelo a uno de sus compañeros y le daba una patada en la cabeza. Esta era la cuarta situación conflictiva que protagonizaba el alumno en la última quincena.
El director pone en conocimiento del orientador del centro los hechos acaecidos y éste, mediante una serie de entrevistas con el alumno y con sus abuelos obtiene los siguientes datos:

ANTECEDENTES FAMILIARES:

Alonso ha estado expuesto a un acontecimiento traumático, en el que ha presenciado la muerte de sus padres: hace siete meses, Alonso sufrió un accidente de tráfico mientras volvía con sus padres de ver a su abuelo paterno de Barcelona. En dicho accidente, sus padres fallecieron en el acto. Alonso salió prácticamente ileso. En el momento del fallecimiento, su madre tenía 39 años y su padre 45 años.
Alonso es hijo único. Desde que perdió a sus padres vive con sus abuelos maternos, que se han tenido que trasladar a Getafe para hacerse cargo de Alonso. No tiene tíos por parte de madre. Su abuelo paterno es viudo y vive en Barcelona con una hija.

ATOLOGÍAS Y ANOMALÍAS DETECTADAS:

• A nivel psico-sanitario:
A Alonso le vienen a la cabeza imágenes del accidente constantemente, además, le cuesta conciliar el sueño y si lo consigue, tiene sueños angustiosos en los que recuerda el accidente.
En algunas ocasiones ha llegado a sufrir ataques de pánico (sudoración, nauseas, taquicardias, temblores...) si ha tenido que realizar un trayecto en coche. Suele ponerse muy nervioso e intenta evitarlo siempre que puede.
Suele evitar el tema de los accidentes; cualquier cosa relacionada con el accidente le hace sentirse realmente mal.

• A nivel cognitivo-conductual:
Emocionalmente inestable. Sufre ataques de ira recurrentes sin motivo justificado tanto en casa como en la escuela. En las últimas semanas ha sido protagonista de varias situaciones conflictivas con los compañeros. Sufre embotamiento afectivo.
Se asusta con facilidad ante cualquier sobresalto, además muestra cansancio, desinterés en general y pesimismo.

• A nivel académico:
En el historial académico de Alonso figura que siempre ha estado escolarizado. Tiene un bajo absentismo. Alonso solo faltó una semana cuando sucedieron los trágicos hechos, pero enseguida quiso volver al colegio, y sus abuelos decidieron que lo mejor para él era volver a su rutina diaria lo antes posible.
Muestra una bajada considerable del rendimiento escolar. Denota falta de concentración en las tareas que realiza, desmotivación y falta de interés en general por la escuela.

• A nivel social:
En el último mes se ha podido percibir cierto aislamiento de los demás, tanto de la familia como de los amigos y compañeros del colegio.

INTERVENCIÓN
A nivel educativo se plantean los siguientes enfoques que guían la intervención para este caso:

A nivel psico-sanitario: se deriva al servicio de atención primaria y salud mental, donde un psicólogo le realiza una serie de pruebas (escalas CAPS-DX) con el fin de confirmar el diagnóstico y seguir un tratamiento específico con Alonso. Además se le realizaran otra serie de pruebas (escalas CAPS-SX) con el fin de hacer un seguimiento semanal del tratamiento. Se mantiene un control y coordinación periódica entre el ámbito escolar y sanitario, informándose mutuamente de eventualidades y evolución, a través de informes de los especialistas y a través de la familia.

• A nivel social y familiar: se trabajaran estrategias de afrontamiento y habilidades de solución de problemas para facilitar la relación con Alonso y con el fin de reducir las sensaciones de estrés y confusión que pueden producirse en su entorno más próximo.

¿CÓMO SE PLANTEARÁ LA INTERVENCIÓN EDUCATIVA?

INTERVENCIÓN EDUCATIVA


F43.1 TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO [309.81] (DSM IV)

CARACTERÍSTICAS DIAGNÓSTICAS
Según el DSM IV, la característica esencial del trastorno por estrés postraumático es la aparición de síntomas característicos que sigue a la exposición a un acontecimiento estresante y extremadamente traumático, y donde el individuo se ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su vida o cualquier otra amenaza para su integridad física; el individuo es testimonio de un acontecimiento donde se producen muertes, heridos, o existe una amenaza para la vida de otras personas; o bien el individuo conoce a través de un familiar o cualquier otra persona cercana acontecimientos que implican muertes inesperadas o violentas, daño serio o peligro de muerte o heridas graves (Criterio A1). La respuesta del sujeto a este acontecimiento debe incluir temor, desesperanza y horrores intensos (o en los niños, un comportamiento desestructurado o agitado) (Criterio A2). El cuadro sintomático característico secundario a la exposición al intenso trauma debe incluir la presencia de reexperimentación persistente del acontecimiento traumático (Criterio B), de evitación persistente de los estímulos asociados a él y embotamiento de la capacidad de respuesta del individuo (Criterio C), y de síntomas persistentes de activación (arousal) (Criterio D). El cuadro sintomático completo debe estar presente más de 1 mes (Criterio E) y provoca un malestar clínicamente
significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo (Criterio F).

Entre los acontecimientos traumáticos que pueden originar un trastorno por estrés postraumático se incluyen (aunque no de forma exclusiva) los combates en el frente de guerra, ataques personales violentos (agresión sexual y física, atracos, robo de propiedades) ser secuestrado, ser tomado como rehén, torturas, encarcelamientos como prisionero de guerra o internamientos en campos de concentración, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, o diagnóstico de enfermedades potencialmente mortales. En los niños, entre los acontecimientos traumáticos de carácter sexual pueden incluirse las experiencias sexuales inapropiadas para la edad aun en ausencia de violencia o daño reales.

Entre los acontecimientos traumáticos que pueden provocar un trastorno por estrés postraumático se incluyen (aunque no de forma exclusiva) la observación de accidentes graves o muerte no natural de otras personas a causa de la guerra, accidentes, ataques violentos, desastres o ser testigo inesperado de muertes, amputaciones o fragmentación de cuerpo. Los acontecimientos traumáticos experimentados por los demás y que al ser transmitidos al individuo pueden producir en él un trastorno por estrés postraumático comprenden (aunque no de forma exclusiva) actos terroristas, accidentes graves o heridas de envergadura
vividos por un familiar o un amigo cercano, o la constancia de que el propio hijo padece una enfermedad muy grave. El trastorno puede llegar a ser especialmente grave o duradero cuando el agente estresante es obra de otros seres humanos (p. ej., torturas, violaciones).
La probabilidad de presentar este trastorno puede verse aumentada cuanto más intenso o más cerca físicamente se encuentre el agente estresante.

El acontecimiento traumático puede ser reexperimentado de varias maneras. Normalmente, el individuo tiene recuerdos recurrentes e intrusos (Criterio B1) o pesadillas recurrentes en las que el acontecimiento vuelve a suceder (Criterio B2). En algunos casos, por otra parte muy poco frecuentes, el individuo experimenta estados disociativos que pueden durar de pocos segundos a varias horas, o incluso días, durante los cuales se reviven aspectos del suceso y la persona se comporta como si en ese momento se encontrara en él (Criterio B3). Cuando el individuo se expone a estímulos desencadenantes que recuerdan o simbolizan un aspecto del acontecimiento traumático (p. ej., aniversarios del suceso, clima frío y nevado o guardias uniformados en los supervivientes de los campos de la muerte; clima cálido y húmedo en veteranos de la guerra del Sur del Pacífico; entrar en cualquier ascensor en una mujer que fue violada en uno de ellos), suele experimentar un malestar psicológico intenso (Criterio B4) o respuestas de tipo fisiológico (Criterio B5).

Los estímulos asociados al acontecimiento traumático acaban siendo persistentemente evitados. El individuo suele hacer esfuerzos deliberados para evitar caer en pensamientos, sentimientos o mantener conversaciones sobre el suceso (Criterio C1) y para eludir actividades, situaciones o personas que puedan hacer aflorar recuerdos sobre él (Criterios C2). En este comportamiento de evitación puede incluirse la amnesia total de un aspecto puntual del acontecimiento (Criterio C3).

La disminución de la reactividad al mundo exterior, denominada “embotamiento psíquico” o “anestesia emocional”, suele aparecer poco después de que tenga lugar el acontecimiento traumático. El individuo puede manifestar una acusada disminución del interés o participación en actividades que antes le resultaban gratificantes (Criterio C4), una sensación de alejamiento o enajenación de los demás (Criterio C5) o una acusada disminución de la capacidad para sentir emociones (especialmente las que hacen referencia a la intimidad, ternura y sexualidad) (Criterio C6). El individuo puede describir una sensación de futuro desolador (p. ej., no creer en la posibilidad de obtener un trabajo, casarse, formar una familia o, en definitiva, de llevar a cabo una vida normal) (Criterio C7).

El sujeto con este trastorno padece constantemente síntomas de ansiedad o aumento de la activación (arousal) que no existían antes del trauma. Entre estos síntomas cabe citar la dificultad para conciliar o mantener el sueño, que puede deberse a pesadillas recurrentes donde se revive el acontecimiento traumático (Criterio D1), hipervigilancia (Criterio D4) y respuestas exageradas de sobresalto (Criterio D5).

Algunos individuos manifiestan irritabilidad o ataques de ira (CriterioD2) o dificultades para concentrarse o ejecutar tareas (Criterio D3).

ESPECIFICACIÓN
Las siguientes especificaciones pueden utilizarse para concretar el inicio y la duración de los síntomas del trastorno por estrés postraumático:
 Agudo. Esta especificación debe emplearse cuando la duración de los síntomas es inferior a los 3 meses.
 Crónico. Esta especificación debe emplearse cuando la duración de los síntomas es igual o superior a los 3 meses.
 De inicio demorado. Esta especificación indica que entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.

SÍNTOMAS Y TRASTORNOS ASOCIADOS
Características descriptivas y trastornos mentales asociados:
Los individuos con trastorno por estrés postraumático pueden sentirse amargamente culpables por el hecho de haber sobrevivido cuando otros perdieron la vida. En otras ocasiones las actividades que simulan o simbolizan el trauma original interfieren acusadamente con sus relaciones interpersonales, lo que puede dar lugar a conflictos conyugales, divorcio o pérdida del empleo. Cuando el agente estresante es de carácter interpersonal (p. ej., abusos sexuales o físicos en niños, peleas familiares, secuestros, encarcelamientos como prisionero de guerra o internamientos en campos de concentración, torturas), puede aparecer la siguiente constelación de síntomas: afectación del equilibrio afectivo; comportamiento impulsivo y autodestructivo; síntomas disociativos; molestias somáticas; sentimientos de inutilidad, vergüenza, desesperación o desesperanza; sensación de perjuicio permanente; pérdida de creencias anteriores; hostilidad; retraimiento social; sensación de peligro constante; deterioro de las relaciones con los demás, y alteración de las características de personalidad previas.

En este trastorno puede haber un mayor riesgo de presentar trastorno de angustia, agorafobia, trastorno obsesivo-compulsivo, fobia social, fobia específica, trastorno depresivo mayor, trastorno de somatización y trastorno relacionado con sustancias. También queda por aclarar hasta qué punto estos trastornos preceden o siguen al inicio del trastorno por estrés postraumático.

Hallazgos de laboratorio:
El aumento de la activación (arousal) puede ser cuantificado mediante estudios de actividad vegetativa (p. ej., frecuencia cardíaca, electromiografía, secreción de las glándulas sudoríparas).

Hallazgos de la exploración física y enfermedades médicas asociadas:
A consecuencia del acontecimiento traumático pueden aparecer enfermedades médicas (p. ej., traumatismos craneoencefálicos, quemaduras).

SÍNTOMAS DEPENDIENTES DE LA CULTURA Y LA EDAD
Las personas que han emigrado recientemente de áreas con disturbios sociales y conflictos civiles importantes pueden presentar una mayor incidencia de trastorno por estrés postraumático. Estos individuos pueden mostrarse especialmente reacios a divulgar sus experiencias relativas a torturas y traumatismos debido a la vulnerabilidad de su status político como inmigrantes.
Para diagnosticar y tratar correctamente a estos individuos suele requerirse una valoración específica de sus experiencias traumáticas. En los niños mayores las pesadillas perturbadoras sobre el acontecimiento traumático pueden convertirse, al cabo de varias semanas, en pesadillas generalizadas, donde pueden aparecer monstruos, rescates espectaculares o amenazas sobre ellos mismos o sobre los demás. Los niños no suelen tener la sensación de revivir el pasado; de hecho, la reexperimentación del trauma puede reflejarse en juegos de carácter repetitivo (p. ej., un niño que se vio implicado en un grave accidente de tráfico lo recrea en sus juegos haciendo chocar sus coches de juguete).

Puesto que para un niño puede ser difícil expresar la disminución del interés por las actividades importantes y el embotamiento de sus sentimientos y afectos, estos síntomas deben ser objeto de una cuidadosa valoración mediante el testimonio de los padres, profesores y otros observadores. En los niños la sensación de un futuro desolador puede traducirse en la creencia de que su vida no durará tanto como para llegar a adulto. También puede producirse la «elaboración de profecías», es decir, la creencia en una especial capacidad para pronosticar futuros acontecimientos desagradables. Los niños pueden presentar varios síntomas físicos como dolores de estómago y de cabeza.

PREVALENCIA
Los estudios basados en la comunidad revelan que la prevalencia global del trastorno por estrés postraumático oscila entre el 1 y el 14 %, explicándose esta variabilidad por los criterios diagnósticos empleados y el tipo de población objeto de estudio. En estudios sobre individuos de riesgo (p. ej., veteranos de guerra, víctimas de erupciones volcánicas o atentados terroristas) pueden encontrarse cifras de prevalencia que van del 3 al 58 %.

CURSO
El trastorno por estrés postraumático puede iniciarse a cualquier edad, incluso durante la infancia. Los síntomas suelen aparecer en los primeros 3 meses posteriores al trauma, si bien puede haber un lapso temporal de meses, o incluso años, antes de que el cuadro sintomático se ponga de manifiesto. Con frecuencia, la alteración reúne inicialmente los criterios diagnósticos del trastorno por estrés agudo (v. pág. 440). Los síntomas del trastorno y la predominancia relativa de la reexperimentación, comportamiento de evitación, y síntomas de activación (arousal) pueden variar ampliamente a lo largo del tiempo. La duración de los síntomas muestra considerables variaciones; la mitad de los casos suele recuperarse completamente en los primeros 3 meses; en otras ocasiones todavía pueden persistir algunos síntomas más allá de los 12 meses posteriores al acontecimiento traumático. La intensidad, duración y proximidad de la exposición al acontecimiento traumático constituyen los factores más importantes que determinan las probabilidades de presentar el trastorno.

Existen algunas pruebas que demuestran que la calidad del apoyo social, los antecedentes familiares, las experiencias durante la etapa infantil, los rasgos de personalidad y los trastornos mentales preexistentes pueden influir en la aparición del trastorno por estrés postraumático. Este trastorno puede aparecer en individuos sin ningún factor predisponente, sobre todo cuando el acontecimiento es extremadamente traumático.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
En el trastorno por estrés postraumático el factor estresante debe revestir suma gravedad (p. ej., un peligro para la vida). En cambio, en el trastorno adaptativo el factor estresante puede tener cualquier intensidad. El diagnóstico de trastorno adaptativo es apropiado tanto cuando las respuestas a un desencadenante extremo no reúnen los criterios diagnósticos del trastorno por estrés postraumático (o cualquier otro trastorno mental específico) como cuando el cuadro sintomático típico de trastorno por estrés postraumático aparece en respuesta a desencadenantes no excesivamente importantes (p. ej., abandono del cónyuge, pérdida del puesto de trabajo).
No todos los síntomas psicopatológicos que aparecen en individuos expuestos a un factor estresante de carácter extremo deben atribuirse necesariamente a un trastorno por estrés postraumático. Los síntomas de evitación, embotamiento emocional y aumento de la activación (arousal) previos al acontecimiento traumático no reúnen los criterios para el diagnóstico de trastorno por estrés postraumático y deben ser diagnosticados como secundarios a otros trastornos (p. ej., un trastorno del estado de ánimo u otros trastornos de ansiedad). Es más, si el cuadro sintomático, pese a aparecer como respuesta a un factor estresante de carácter extremo, reúne los criterios de otro trastorno mental (p. ej., trastorno psicótico breve, trastorno de conversión, trastorno depresivo mayor), en vez de un trastorno por estrés postraumático, o además de él, debe diagnosticarse el otro trastorno mental.

RELACIÓN CON LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE INVESTIGACIÓN DE LA CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 para el trastorno por estrés postraumático proponen un criterio distinto para valorar el carácter estresante de una situación o acontecimiento determinados: éstos deben tener una «naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica, susceptible de provocar un malestar permanente en prácticamente cualquier individuo».

El diagnóstico de la CIE-10 difiere del propuesto en el DSM-IV, ya que el Criterio D de este último (es decir, síntomas por aumento de la activación) no se considera indispensable, pudiendo ser sustituido por la incapacidad de recordar aspectos importantes del trauma. A diferencia del DSMIV, los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 no establecen una duración mínima de los síntomas.
CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE F43.1 TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO [309.81]
A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido (1) y (2):
(1) la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás.
(2) la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos.
Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados
B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:
(1) recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones.
Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma.
(2) sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar.
Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible.
(3) el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse).
Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico.
(4) malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
(5) respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:
(1) esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático.
(2) esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
(3) incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma.
(4) reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas.
(5) sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
(6) restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor).
(7) sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal).
D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:
(1) dificultades para conciliar o mantener el sueño.
(2) irritabilidad o ataques de ira.
(3) dificultades para concentrarse.
(4) hipervigilancia.
(5) respuestas exageradas de sobresalto.
E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.
F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

INTERVENCIÓN:
Una vez derivado el caso a los distintos profesionales (asistencia sanitaria y psicológica) nos centraremos en la intervención educativa. Los distintos profesionales que intervendrán a nivel educativo serán:

  • Orientador
  • Tutora
  • Equipo docente

Un papel muy importante para que el niño afronte las secuelas del hecho, será el de la familia, será necesario orientar a la familia extensa (abuelos), darles toda la información posible y tener en cuenta, que posiblemente ellos también requieran un apoyo para sí mismos.

Los profesionales deberán:

Ayudar a controlar la expresión de sentimientos y afrontamientos.
Establecer rutinas con flexibilidad
Entender las conductas regresivas del alumno
Ayudar a utilizar estrategias de afrontamiento familiar
Permitir al alumno contar su historia para normalizar su experiencia
Analizar el hecho en concreto, para ver lo que se hizo, y mitigar el sentimiento de culpabilidad.
Mantener un ambiente familiar (familia extensa) estable.


Se ha demostrado que la terapia conductual cognitiva (TCC) es eficaz para tratar niños con TEPT puesto que les ayuda a reestructurar sus pensamientos y sentimientos. También les ayuda a aprender a enfrentar los miedos para que los niños no eviten más a las personas y los lugares que les recuerdan el hecho. Las técnicas de relajación se utilizan con la narración reiterada supervisada de la historia del niño sobre el hecho, para enseñarle cómo debe controlar los miedos y el estrés de manera eficaz. A menudo también se incluyen la capacitación de los padres para ayudar a los niños con estrategias nuevas de afrontamiento y la enseñanza de estrategias de afrontamiento a los adultos.

Resolución caso Mario

DATOS PARA EL ANÁLISIS DEL ALUMNO:

Mario es un alumno de 8 años, escolarizado en un CEIP de Villaverde Bajo. Actualmente se encuentra cursando 3º de Educación Primaria. Acude al centro de Atención Primaria en compañía de su madre, por dolor abdominal, vómitos y fiebre alta.
La madre acude con Mario al colegio, poniéndose en contacto con la tutora para explicar lo sucedido. Ante esta situación, añadida a la desmejora física del alumno percibida por la tutora durante los últimos meses, decide ponerse en contacto con el orientador del centro.

ANTECEDENTES FAMILIARES:

El orientador se entrevista con la madre y averigua que se encuentran en una situación económica en los umbrales de la pobreza al haber perdido el cabeza de familia (35 años) su empleo hace tres años con la consecuencia de comenzar a abusar del alcohol (F10.1). La madre (31 años) se encuentra desempleada y cuida de su madre viuda y enferma de alzhéimer (F00. Demencia tipo Alzheimer).
Mario tiene un hermano por parte de padre con trastorno del desarrollo de la coordinación (F82) debido a la drogadicción de la madre durante el desarrollo prenatal.
En cuanto a la familia materna, Mario tiene una tía por parte de madre toxicómana (F11.2x - dependencia de opiáceos) y una tía por parte de padre de trastorno psicótico inducido por sustancias (F1x.5x).

PATOLOGÍAS Y ANOMALÍAS DETECTADAS:

• A nivel psico-sanitario:

En la entrevista del orientador con la tutora, averigua que han visto a Mario comiendo arena del patio en varias ocasiones. Tras los indicios mostrados, sospecha que el alumno está aquejado de pica (F98.3).
Tras los primeros exámenes se detecta la presencia de sustancias tóxicas (procedentes de filtros de cigarrillos y arena), anemia por falta de hierro y ausencia de zinc, además de parasitosis intestinales.

• A nivel cognitivo-conductual:

Mario tiene deficientes hábitos de higiene y salud lo que le hace ser centro de burlas de sus compañeros. Durante el recreo, el alumno se aísla del resto de compañeros y pasa el tiempo de descanso en un extremo del patio jugando con la arena.

• A nivel académico:

En el historial académico figura que el alumno ha estado siempre escolarizado aunque tiene un elevado grado de absentismo. Su rendimiento escolar es bajo y tiene retraso curricular, lo que hace que esté escolarizado un curso por debajo del que le corresponde.

• A nivel social:

El alumno no está integrado en su grupo escolar. Pasa la mayor parte del tiempo sólo, tanto en casa como en la escuela. Refiere un bajo grado de socialización.

INTERVENCIÓN:

A nivel educativo se plantean los siguientes enfoques que guían la intervención para este caso:

• A nivel psico-sanitario: se deriva al servicio de atención primaria y salud mental, manteniéndose el control y la coordinación periódica entre el ámbito escolar y sanitario, informándose mutuamente de eventualidades y evolución, a través de informes de los especialistas y a través de la familia.


• A nivel social: a través de la intervención del PTSC se propone intervención en la familia próxima y extensa. Se trabajarán dentro del hogar hábitos alimentarios e higiénicos. Se trabajará para mejorar las relaciones. Se intentarán coordinar las intervenciones de los profesionales ajenos al centro que intervengan en el caso.

¿CÓMO SE PLANTEARÁ LA INTERVENCIÓN?

INTERVENCIÓN EDUCATIVA


Los trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria de la infancia o la niñez se caracterizan por alteraciones persistentes de la alimentación y la ingestión alimentaria propiamente dichas. Los trastornos específicos incluidos son: pica, trastorno de rumiación y trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez.
F98.3 Pica [307.52] (DSM IV)

CARACTERÍSTICAS DIAGNÓSTICAS
La característica esencial de la pica es una ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante un período de por lo menos 1 mes (Criterio A). La sustancia típica ingerida tiende a variar con la edad. Los niños pequeños suelen comer pintura, yeso, cuerdas, cabellos o ropas. Los niños de más edad pueden comer excrementos de animales, arena, insectos, hojas o guijarros. Los adolescentes y adultos pueden ingerir tierra o estiércol. No hay aversión hacia los alimentos.
Este comportamiento debe ser inadecuado evolutivamente (Criterio B) y no formar parte de unas prácticas culturalmente sancionadas (Criterio C). La ingestión de sustancias no nutritivas es una característica asociada a otros trastornos mentales (p. ej., trastorno generalizado del desarrollo, retraso mental). Si el comportamiento ingestivo aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental, sólo debe establecerse un diagnóstico separado de pica si el comportamiento ingestivo es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente (Criterio D).

SÍNTOMAS Y TRASTORNOS ASOCIADOS
La pica se asocia frecuentemente a retraso mental. Aunque en algunos casos se observan déficit de vitaminas o minerales, habitualmente no se hallan anormalidades biológicas específicas. A veces la pica sólo llega a la consulta clínica cuando el sujeto experimenta alguna de las distintas complicaciones médicas que pueden resultar (p. ej., envenenamiento por plomo a consecuencia de ingerir pintura o yeso pintado, problemas mecánicos intestinales, obstrucción intestinal a consecuencia de tumoraciones producidas por bolas de cabello, perforación intestinal o infecciones como toxoplasmosis o toxocariasis a consecuencia de ingerir heces o basura). La pobreza, el abandono, la ausencia de supervisión por parte de los padres y el retraso del desarrollo aumentan el riesgo de adquirir este trastorno.

SÍNTOMAS DEPENDIENTES DE LA CULTURA, LA EDAD Y EL SEXO
En algunas culturas la ingestión de cieno o de otras sustancias aparentemente no nutritivas es considerada positivamente. La pica suele ser más frecuente en niños pequeños y ocasionalmente en mujeres embarazadas.

PREVALENCIA
Son muy escasos los datos epidemiológicos sobre la pica. El trastorno no suele diagnosticarse, pero no es raro entre niños preescolares. En sujetos con retraso mental la prevalencia del trastorno parece aumentar con la gravedad del retraso.

CURSO
La pica puede tener su inicio en la infancia. En muchos casos, el trastorno probablemente persiste durante varios meses y a continuación remite. Ocasionalmente, puede prolongarse hasta la adolescencia o, con menos frecuencia, hasta la edad adulta. En sujetos con retraso mental el comportamiento en cuestión puede disminuir durante la vida adulta.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Aproximadamente antes de los 18-24 meses de edad, es relativamente frecuente la masticación y a veces la ingestión de sustancias no nutritivas, lo que no implica la presencia de pica. Sólo se diagnostica la pica cuando el comportamiento es realmente persistente (esto es, permanece por lo menos durante 1 mes) y resulta inapropiado dado el nivel de desarrollo del sujeto.

TRASTORNOS DE INICIO EN LA INFANCIA, LA NIÑEZ O LA ADOLESCENCIA
La ingestión de sustancias no nutritivas puede ocurrir en el transcurso de otros trastornos mentales (p. ej., en un trastorno generalizado del desarrollo, en la esquizofrenia como resultado de creencias delirantes, y en el síndrome de Kleine-Levin). En estos casos sólo debe establecerse un diagnóstico adicional de pica si el comportamiento ingestivo es de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente. La pica puede distinguirse de otros trastornos de la conducta alimentaria (p. ej., trastorno de rumiación, trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez, anorexia nerviosa y bulimia nerviosa) por consumo de sustancias no nutritivas.


RELACIÓN CON LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE INVESTIGACIÓN DE LA CIE-10
A diferencia del DSM-IV, que permite efectuar el diagnóstico de pica en presencia de otro trastorno mental si es de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente, en la CIE-10 esta coexistencia con otro trastorno mental, exceptuando si se trata de un retraso mental, excluye el diagnóstico de pica.

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE F98.3 PICA [307.52]
A. Ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante un período de por lo menos 1 mes.
B. La ingestión de sustancias no nutritivas es inapropiada para el nivel de desarrollo.
C. La conducta ingestiva no forma parte de prácticas sancionadas culturalmente.
D. Si la conducta ingestiva aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (p. ej., retraso mental, trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia) es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente.


INTERVENCIÓN
Una vez derivado el caso a los distintos profesionales (asistencia sanitaria y psicológica) nos centraremos en la intervención educativa. Los distintos profesionales que intervendrán a nivel educativo serán:

  • Orientador
  • Tutor
  • Equipo docente

Es muy importante informar a la familia de las características del trastorno para que puedan afrontarlo y empezar cuanto antes a cambiar hábitos en casa.
El orientador, con ayuda del tutor y del equipo docente, tratará de corregir el comportamiento y las conductas del alumno. Todos ellos deberán mantener una actitud de alteridad, apertura y comprensión ante la situación a la que se enfrentan. Intentaremos fomentar en el alumno compromiso, interés y respeto. Además le ayudaremos a reconocer actitudes, comportamientos, cualidades positivas y valiosas para él y los demás. También trataremos de que el alumno analice las consecuencias de sus “malos” comportamientos y elaboraremos pautas para mitigar las manifestaciones de sus actos negativos.

viernes, 14 de enero de 2011

RECENSIÓN: ¿INCLUSIÓN O SEGREGACIÓN?


ARTÍCULO REVISTA INTERVIÚ (10-01-2011) (Soledad Juárez)


Durante tres cursos Elena compaginaba el colegio con la asistencia a un aula de apoyo para niños autistas. Ella desea continuar con este modelo de integración, pero la Junta de Extremadura ha matriculado a la pequeña en un centro de educación especial sin el consentimiento de sus padres.

“ELENA SE QUEDA SIN SU COLEGIO: LA JUNTA DE EXTREMADURA NIEGA LA INTEGRACIÓN A UNA NIÑA AUTISTA DE SEIS AÑOS”

Elena llora cada mañana cuando ve a los niños con sus carteras yendo al colegio. No entiende por qué ella no puede entrar y sus compañeros sí, cuenta Ana Belén Salas, madre de Elena Pérez, una niña extremeña de seis años que sufre trastorno del espectro autista, problema que afecta al 0,6 por ciento de la población infantil.


Desde los tres años, Elena acudía dos días por semana a clases en un colegio público ordinario cacereño, y los tres restantes, al Donoso Cortés, único centro público en Cáceres que cuenta con un aula estable con personal especializado en atender a niños con problemas como el de Elena. Pero desde el pasado mes de septiembre la pequeña no puede entrar. Al iniciar Primaria, la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura matriculó a Elena en el centro de Educación Especial Proa sin el consentimiento de sus padres. Ellos deseaban mantener el modelo educativo inclusivo con el fin de que la pequeña se integrara “lo más posible en la sociedad, porque al colegio no se va solo a aprender a leer y a escribir”, declara Ana Belén Salas.


Enrique García, delegado provincial de Educación en Cáceres, explica el motivo de la decisión de la Junta: “El equipo de orientación reeducativa evaluó a la menor en Mayo de 2010 y decidió que la escolarización más adecuada, teniendo en cuenta sus características, era el centro público de educación especial Proa”, señala. García defiende que “el proceso seguido en esta escolarización ha sido el correcto”.


No opina así Ángel Luis Aparicio, abogado de la familia de Elena, que señala que los informes psicológicos de la niña muestran su evolución favorable y denuncia cómo “la Junta coacciona a los padres a una escolarización que no quieren, contraviniendo el artículo 71.4 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación”. El artículo 74.1 de la citada ley de ámbito nacional incide en que “la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales se regirá por los principios de normalización e inclusión y asegurará su no discriminación (…). La escolarización en centros de educación especial solo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en (…) los centros ordinarios”. El letrado se pregunta:” ¿Cómo pueden considerar más adecuado el centro Proa cuando allí no hay ni un solo niño de la edad de Elena; todos tienen más de 15 años? Pretenden aislarla”. En su opinión, al Administración “comete un agravio comparativo porque en otros casos sí se ha respetado la decisión de los padres, y se le niega a Elena el acceso a un régimen de mayor integración, como precisa el artículo 74.3 de la citada ley”. Aparicio también interpondrá una querella contra el delegado provincial de Educación en Cáceres” por presunta prevaricación y presunta revelación de informes psicológicos de la niña.

Ana Belén Salas está indignada por la “actitud autoritaria de la Junta. Se han olvidado del verdadero problema: se trata de una niña de seis años y le están cerrando todas las puertas para integrarse en esta sociedad”. Los padres de Elena, Ana Belén Francisco, ha recurrido la decisión de la Junta de Extremadura de escolarizarla en un colegio sin su consentimiento. “Esa decisión atenta cintra los derechos fundamentales de la niña y de sus padres, que están recogidos en la Constitución”, añade Aparicio.


“NOS HACEN MEJOR A TODOS”


Mónica Sumay, vicepresidenta de la Asociación Solcom, organización que promueve el respeto de los derechos de las personas con diversidad funcional, recuerda que en mayo de 2008 entró en vigor en España la Convención de la ONU – de obligado cumplimiento- que aboga por una educación inclusiva de calidad frente a la segregadora en centro de educación especial. “Cuando estos niños se integran, sus compañeros los quieren y los protegen. La inclusión no solo favorece a quienes tienen una disfunción, también nos hace mejor a todos”, asegura Sumay. Y añade: “La Administración debe dar los recursos donde están las personas, no enviar a las personas donde pone los recursos; es decir, as los centro de educación especial, que son un negocio y donde los niños de hacen invisibles”.


Ya son cuatro meses sin ir a clase, pero Elena mantiene su rutina. Ana Belén y Francisco la llevan dos días en semana a psicomotricidad, otros tres, recibe terapia individualizada para aprender a comunicarse y ser autónoma y asiste a clases de equitación, su pasión. También acude a un logopeda tres veces por semana. Ana Belén sabe que “nadie va a curar la discapacidad de mi hija, pero están lesionando nuestros derechos. Me siento frustrada e indefensa. No pido nada malo, solo quiero que Elena acuda cinco días al aula estable del Donoso Cortés y que en el recreo pueda relacionarse con los demás niños. Pido que se respeten los derechos de los discapacitados porque tener una discapacidad no significa no ser válido”.


Y Elena sonríe y da besos a sus padres y salta en el castillo hinchable que le han instalado en el patio de su casa y baja las escaleras a toda velocidad. “No tiene noción del peligro – explica su madre-; en un síntoma de su trastorno, pero tiene mucha memoria y lo entiende todo. Siente el cariño que le damos. Va muy despacio, pero está mejorando mucho. ¿Cómo es posible que Guillermo Fernández Vara, el presidente de la Junta, no nos reciba y no solucione la exclusión de Elena?”.

RECENSIÓN: ¿Inclusión o segregación?


El lunes, mientras ojeaba una revista, algo llamó significativamente mi atención. Se trataba de un artículo que comenzaba con una frase bastante impactante:


“ELENA SE QUEDA SIN SU COLEGIO: LA JUNTA DE EXTREMADURA NIEGA LA INTEGRACIÓN A UNA NIÑA AUTISTA DE SEIS AÑOS”.


Si ya el título me pareció llamativo, a medida que iba leyendo me iba sorprendiendo más:
“Durante tres cursos Elena compaginaba el colegio con la asistencia a un aula de apoyo para niños autistas. Ella desea continuar con este modelo de integración, pero la Junta de Extremadura ha matriculado a la pequeña en un centro de educación especial sin el consentimiento de sus padres”
A juzgar por lo que la autora expone en el artículo, existen informes psicológicos en los que se ve reflejada la evolución de Elena en los tres años de escolarización. Aunque si la Junta tiene noticias de todo esto es porque alguien ha informado de la situación al considerar que Elena requería una atención más específica. Entonces, ¿qué pensar al respecto?


Yo soy partidaria de las escuelas inclusivas, siempre y cuando el niño tenga cubiertas todas sus necesidades, es decir, a excepción de casos que sean tan graves que lo mejor para el bienestar del niño sea asistir a un centro específico.


Por lo que se puede apreciar en el artículo, Elena es una niña autista con mucha autonomía, bastante sociable y resuelta, y resulta muy extraño que la Junta haya tomado la decisión de escolarizarla en un centro específico sin el consentimiento de los padres. Habría que tener en cuenta todos los puntos de vista y contar con toda la información para saber qué ha llevado a la Junta a tomar una decisión así. Imagino que los padres de Elena querrán lo mejor para su hija, y aunque no son especialistas, son las personas que conviven día a día con Elena, y los que mejor habrán podido apreciar su evolución.


Lo cierto es que los padres de Elena quieren que continúe su escolarización en un centro ordinario porque allí está muy bien integrada. Mantiene muy buena relación con sus compañeros, que la cuidan y la protegen. Sus padres consideran que en el centro específico va a estar aislada puesto que todos los alumnos que allí asisten son mayores de 15 años y Elena solo cuenta con 6. ¿No estaríamos hablando entonces de segregación en vez de la inclusión que tanto defendemos en la actualidad?


Me reitero en que sería necesario conocer todos los datos de los informes de los especialistas que han intervenido hasta el momento con Elena para saber qué es lo mejor para ella, que al fin y al cabo es lo que importa, pero si tengo que inclinar la balanza, con la información con la que cuento y desde mi humilde experiencia, que es poca, me inclino por la decisión de los padres.

Sabemos que el autismo es un trastorno muy heterogéneo, cuyos niveles evolutivos, necesidades educativas y terapéuticas y perspectivas vitales son enormemente diferentes y que realizar una evaluación a los niños que padecen este trastorno del desarrollo es una ardua tarea debido a que el autismo tiene una estructura muy difusa y puede ir asociado a un retraso mental, pero si la ley incide en que “la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales se tiene que regir por los principios de normalización e inclusión y asegurar su no discriminación…”, ¿por qué la Junta plantea lo contrario?


Me reafirmo en que no es una tarea fácil, puesto que requiere mucha dedicación, implicación y por supuesto recursos materiales y personales, pero aunque sea una labor complicada, nunca hay que tener actitudes de abandono.


Para concluir me gustaría señalar, en cuanto a la autora del artículo, que me ha parecido poco objetiva a la hora de enfocar el caso. Se observa claramente la perspectiva de los padres pero apenas contamos con información de la parte contraria. Es posible que si dispusiera de toda la información, a lo mejor dudaría a la hora de emitir un juicio en cuanto a qué es lo mejor para Elena.

“Nuestro mundo no sería propiamente humano, si se aceptara pasivamente la existencia de seres que, siendo humanos, son ajenos” (Rivière)

Planteamiento caso Tania






DATOS PARA EL ANÁLISIS DEL ALUMNO:

Tania es una alumna de 5º de Primaria de de 10 años. Estudia en un colegio de Integración de motóricos de Alcalá de Henares. Su tutora se pone en contacto con el departamento de orientación tras observar cómo Tania tiene un ataque de pánico en una excursión a la que asiste con sus compañeros/as.

En la excursión al planetario Tania sufrió una especie de ataque de pánico al verse encerrada dentro del lugar donde se llevaba a cabo el espectáculo.
Sus cuidadores (fisioterapeuta y auxiliares) comentan que Tania últimamente dice sentirse mareada cuando coge el ascensor, ha empezado a ponerse nerviosa y a pedir subir por las escaleras.

Después de la entrevista con la madre, esta también comenta que en dos ocasiones Tania ha sufrido este tipo de síntomas (mareos, calor, respiración entrecortada) y que incluso en el supermercado llegó a desmayarse en el suelo.

ANTECEDENTES FAMILIARES:

Tania vive con sus padres en el domicilio familiar cercano al colegio. Sus padres regentan la panadería del barrio, son de clase media-baja. Es hija única. Aparentemente la relación entre los padres es buena, aunque manifiestan que apenas pueden pasar tiempo todos juntos, pues el trabajo de la panadería requiere muchas horas fuera de casa. Sin embargo la relación entre los padres y Tania no es todo lo buena que podría esperarse. Tania se muestra muy hostil con sus padres, les contesta, les desobedece constantemente. No tiene ninguna responsabilidad en casa, ellos viven por y para ella. No es nada autónoma, su madre está muy preocupada por su enfermedad y ayuda a Tania a hacer todas sus cosas ( le hace la cama, le prepara la ropa, le pone la mesa, le prepara la cartera…). Se observa que Tania no tiene ninguna responsabilidad en casa y que se siente poderosa con respecto a sus padres, siente que harán todo lo que ella les pida.

Tania pasa todas las tardes con su abuela materna, e incluso pasa muchas noches en su casa, ya que los padres en ocasiones regresan muy tarde y tienen que irse muy pronto a trabajar. La relación que se establece con la abuela es similar a la que se establece con sus padres.
Los padres necesitan mucho dinero para pagar los tratamientos de su hija, que sufre lesión medular y requiere de ayuda para mejorar su estado.

La niña que tiene una lesión medular y utiliza para su desplazamiento aparatos para las piernas y muletas, pasa todas las tardes sola en casa de la abuela, pues no puede desplazarse sola por la calle. Únicamente está acompañada cuando alguna amiga viene a hacer los deberes.

PATOLOGÍAS Y ANOMALÍAS DETECTADAS:

• A nivel psico-sanitario:
Tania padece una lesión medular congénita entre las vértebras L5 y S1. Nació con Espina Bífida de grado moderado, presenta debilidad en miembros inferiores e incontinencia urinaria con tracto urinario normal.
Utiliza una Ortesis por debajo de la rodilla y se ayuda para andar de muletas.
Utiliza sonda para el vaciado de vegija.
Sufre episodios de Ansiedad y ataques de Pánico, estos se han observado sobre todo en lugares cerrados, oscuros y poco ventilados, es posible que sufra Claustrofobia.

• A nivel cognitivo-conductual:

Tania es una niña excesivamente retraída, apenas habla con los adultos y le cuesta relacionarse con sus compañeros/as. Es muy inestable emocionalmente, de pronto suele tener conductas algo agresivas al menos a nivel verbal con personas cercanas.

Ámbito familiar: Con sus padres se muestra muy poco cercana, parece ser ella la que tenga el control en casa, se dirige a ellos de una forma muy despectiva, le manda e incluso (según la madre) en ocasiones les insulta.

Ámbito escolar: Aunque los compañeros del centro tienen un gran respeto hacia Tania y su situación personal, ella se pone siempre a la defensiva, piensa que se ríen de ella y prefiere jugar sola. Apenas se relaciona con los niños/as del colegio. Con los maestros tampoco tiene muy buenas relaciones, se niega a hablar en clase y no se muestra receptiva a las muestras de cariño.

• A nivel académico:
En el historial académico figura que la alumna ha estado siempre escolarizada, con alto absentismo, debido a los viajes que ha de realizar a Valencia para recibir tratamiento para su enfermedad. En cuanto a su nivel de rendimiento, es constante, sus notas suelen ser bastante bajas, (en torno al 5), se conforma con aprobar, pero no presenta excesiva motivación por el aprendizaje.

• A nivel social:
Tania pasa la mayor parte del tiempo jugando a la video consola y viendo la tele en casa de su abuela. Los fines de semana suele ir con sus padres a algún centro comercial y a visitar a sus abuelos paternos que viven en Madrid.

INTERVENCIÓN:

A nivel educativo se plantean los siguientes enfoques que guían la intervención para este caso:

• A nivel psico-sanitario: se deriva al servicio de atención primaria y salud mental, manteniendo el control y la coordinación periódica entre el ámbito escolar y sanitario, informándose mutuamente de eventualidades y evolución, a través de informes de los especialistas y a través de la familia.

• A nivel social: A través de la trabajadora social se plantea intervenir en la familia próxima (padre y madre) y extensa (abuela). Se trabajará dentro del hogar para mejorar las relaciones, y para empezar a poner unos límites a Tania, dotarla de una serie de responsabilidades en casa y hacerla más autónoma.


¿CÓMO SE PLANTEARÁ LA INTERVENCIÓN EDUCATIVA?





viernes, 7 de enero de 2011

Escalas CAPS

LAS ESCALAS C.A.P.S.: INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO DE DIFERENTES ETIOLOGÍAS Y TIPOS CLÍNICOS.
F. ORENGO GARCÍA (PSIQUIS, 2003; 24 (2): 80-106


INTRODUCCIÓN

La evaluación del trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) como forma preeminente de manifestación de daño psíquico tras la acción de la violencia producida por catástrofes naturales o producidas por el hombre, es una tarea que va tomando un valor creciente en el quehacer diario del psiquiatra. No sólo la intervención en procesos como los periciales donde se ha de determinar la presencia de daño o lesión psíquica de acuerdo al art. 147 del C.P. sino también en la actividad clínica donde un porcentaje significativo de pacientes presentan síntomas del mismo. Obliga a una evaluación minuciosa de TEPT. Las escalas CAPS (Clinician Adminieter PTSD Scalles), son el instrumento más exhaustivo de examen de la sintomatología postraumática
Palabras clave: CAPS. Clinician Administered PTSD Scales. Trastorno de Estrés Postraumático. TEPT. Daño psíquico. Lesión psíquica. Psiquiatría Legal.

LA ESCALA CAPS-DX: CONCEPCIÓN DE LAS MISMAS

Las llamadas en inglés “Clinician Administered PTSD Scales”, en español “escalas para valoración del TEPS para ser administradas por un clínico”, fueron desarrolladas en el Centro Nacional para el TEPT de la llamada “Veterans Administration” de los E.E.U.U. Las escalas CAPS se concibieron para dar respuesta tanto a necesidades relacionadas con la investigación como con la clínica.

Según comenta el D.Blake que figura como primer autor de la escala (Blake, 1994), ya en 1989 se propuso el díselo de un interviú para evaluación del TEPT semejante a la escala de Hamilton para la evaluación de la depresión (Hamilton, 1967). Siguiendo las recomendaciones del Dr. Keane, director de la división de ciencias de la conducta del centro nacional para el TEPT, debían incluirse en la escala una serie de opciones más simple de puntuar si el síntoma estaba ausente o presente. Un espectro más amplio de posibilidades de valoración permite un grado mayor de diferenciación tanto a nivel de síntomas como del trastorno.

La segunda recomendación se refería a la inclusión de una valoración de la frecuencia e intensidad de cada síntoma, en vez de hacer una valoración grosa de la severidad. Considerando separadamente frecuencia e intensidad se añade un grado de detalle en el nivel de medida que no es considerado habitualmente en la evaluación del TEPT.

Las primeras versiones de las escalas CAPS 1 y 2, junto con un manual de instrucciones, fueron publicadas en Octubre de 1990 y desarrolladas para ser usadas por clínicos e investigadores que tuvieran un conocimiento práctico del TEPT. Los ítems de la escala evalúan los 177 síntomas del TEPT según el DSM-III-R así como los 8 síntomas asociados al mismo. También se puntúan ítems relacionados con el funcionamiento social y laboral, con el estado del trastorno en relación con una evaluación anterior, una estimación global de la validez de la evaluación y la severidad global del trastorno.

VERSIONES DE LAS ESCALAS CAPS

Las dos versiones actualmente existentes, producto de una revisión para el DSM IV realizada en 1997, se denominan CAPS-DX (Dx por diagnostica, antes CAPS 1) y CAPS-SX (Sx por síntomas, antes CAPS 2). La primera se utiliza para evaluar la presencia de un TEPT actual (es decir durante el mes previo a la fecha de evaluación) y/o de curso vital (es decir, a lo largo de la vida), mientras que la segunda se aplica para valorar semanalmente la evolución sintomatología del trastorno. Esta última se aplica especialmente para evaluar tratamientos y, por tanto, no debe ser usada en la práctica pericial.

La característica principal que diferencia las escalas CAPS de otros interviús para la evaluación del TEPT es que se evalúa la frecuencia e intensidad de los síntomas. La división de la severidad de los síntomas en estas dos dimensiones permite un análisis más fino de la fenomenología del TEPT. Por ejemplo, un paciente puede experimentar síntomas frecuentes pero moderadamente intensos de TEPT, mientras que otro puede experimentar síntomas ocasionalmente pero de gran intensidad.

Por otro lado, la cuestión de la presencia/ausencia de los síntomas se determina ponderando conjuntamente las puntuaciones de frecuencia e intensidad. Una regla o consenso obtenido en relación con la cuestión de si hay presencia o no de un síntoma, es considerar su presencia sólo si la frecuencia se puntúa como “1” (ocurrió al menos una vez durante el periodo de tiempo designado) o más, y la intensidad se puntúa como “2” (al menos moderadamente intenso o estresante) o mayor que dos. Una estrategia más conservadora es considerar presencia de síntomas solo si la suma de la frecuencia e intensidad puntúan 242 o más alto.

Una segunda característica de las escalas CAPS es que se puntúa en todos los casos en una escala de 5 puntos tipo Likert. Esta convención da lugar a una grabación más fina de los valores frecuencia e intensidad, así como del trastorno en su globalidad. Aparte de la determinación presente/ausente para cada síntoma, la escala ofrece una serie de opciones de puntuación sobre la severidad del trastorno. La puntuación total de la escala puede extenderse desde cero a 136. La escala está provista de opciones de evaluación basadas en manifestaciones conductuales tanto para frecuencia como intensidad de los síntomas cara a ayudar a valorarlos.

En tercer lugar, la escala ofrece para cada ítem preguntas estándar rápidas sugiriéndose otras para el seguimiento. Esta característica provee de una guía explicita para el entrevistador que pregunta en primer lugar estas cuestiones estándar y aplica a continuación preguntas sobre el seguimiento según las va necesitando.

También puede codificarse un apartado denominado “validez cuestionable” creado para señalar la veracidad de las afirmaciones del paciente si existieran motivos para la duda (debido a la comprensión pobre por diversas razones, simulación, etc.).

http://www.psiquis.com/art/03_24_n02_A04.pdf

jueves, 6 de enero de 2011

Planteamiento caso Alex



DATOS PARA EL ANÁLISIS DEL ALUMNO:

Alex es un alumno rumano de 10 años que se encuentra escolarizado en 6º de Educación Primaria, en un centro público de Villanueva de la Torre (Guadalajara). Tras el periodo de adaptación de las primeras semanas, la tutora comienza a observar ciertos comportamientos no usuales del alumno: mal uso del material escolar (libros deteriorados, sin forrar…), no poseía el material demandado para las tareas (estuche, cuadernos necesarios, etc.). Así mismo, demanda constante atención mediante movimientos bruscos con la silla y la mesa, lo que le causaba que otros compañeros se molestaran y el ritmo de la clase se interrumpía.

Siguiendo las Normas de Convivencia del centro, se comunica a la madre tres faltas leves en el periodo de tres semanas, cada una en el momento de su realización. Las causas eran las siguientes: la no realización de las tareas escolares, actos de indisciplina que alteraban el desarrollo normal de las actividades y ofensas graves contra otros miembros de la comunidad. Esto suponía una falta grave y ante esta situación, la tutora comenta la gravedad del caso al Equipo de Orientación Educativo y Psicopedagógico (EOEP) y ambos citan a la madre para una entrevista, con el fin de obtener información del origen de estas conductas por parte del alumno y acordar las medidas correctoras oportunas para la mejora de su comportamiento. De ella se extrae la siguiente información.

ANTECEDENTES FAMILIARES:

Alex proviene de una familia rumana que emigró a España hace una década. La madre (35 años) se separa de su marido (40 años) por malos tratos físicos y psicológicos, por lo que éste tiene una orden de alejamiento. Luego el niño convive con su madre que ha perdido el empleo, por lo que no puede garantizar las necesidades básicas de su hijo, lo que explica la dejadez en la alimentación y en la higiene del alumno. La madre reconoce que ante esta situación, trabaja en la noche, por lo que durante el día duerme y no puede controlar las acciones de su hijo. Esto provocaba a la madre una gran ansiedad que le hace perder el control, asegurando que lo único que verdaderamente le calma son los juegos por internet, así como los de la consola que el padre le regala. Por lo que la madre asume que la mayor parte del tiempo el niño se lo pasa delante del ordenador.

Así mismo, el padre continúa viendo al niño los fines de semana, ya que la madre es amenazada y por temor, permite las visitas paternales. Paralelamente, el padre se encuentra en una situación de “busca y captura” por tráfico de armas y drogas. El padre, mantiene conversaciones telefónicas a diario con el hijo, y éste al demandarle su presencia, le hace llegar consolas y videojuegos. El niño siente verdadera admiración por el padre, por lo que cada vez que tienen un encuentro, su comportamiento es más violento hacia su madre.

PATOLOGÍAS Y ANOMALÍAS DETECTADAS:

A nivel psico-sanitario:

Alex presenta alteraciones en la conducta mostrándose nervioso e imaginándose mentalmente diversas escenas de un juego online, lo que le lleva a un estado de ansiedad. Le es imposible controlar sus impulsos y no atiende a otros estímulos. No posee un horario de trabajo ni de ocio y unido a su estado alterado, tiene problemas para mantener la atención periodos prolongados, así como para conciliar el sueño. No presenta ningún otro problema sanitario aparentemente.

A nivel cognitivo-conductual:

Alex se presenta emocionalmente inestable, especialmente en el aula, cuando se demanda un esfuerzo en la realización de cualquier tarea, se auto-agrede contra la pared o la mesa, así como con los objetos que le rodeaban. Todo material es usado para agredir a los compañeros y profesorado y usa los objetos como si fueran armas. Se intenta escapar de clase, corriendo por los pasillos y escaleras, y escondiéndose detrás de las esquinas como si alguien le persiguiera de forma violenta, acompañadas estas acciones de sonidos de “guerra”, así como con repetición de oraciones: “sé que vienes a por mí, sé que me estás buscando, etc.”. Estaba imitando a un personaje de un conocido juego de guerra para adultos.

Su comportamiento en todas las áreas curriculares es negativo: se niega a realizar cualquier actividad, excepto aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías (la pizarra digital y los portátiles eran usados casi diariamente en el aula), pero siempre queriendo hacer un uso personal de ellas y desvinculándose del resto de sus compañeros: busca juegos online y preferentemente de pago, para el coste sea del centro escolar.

A nivel académico:

Según su expediente académico, promociona de ciclo con un rendimiento académico satisfactorio, así como un comportamiento y relaciones sociales con su grupo-clase positivo, por lo que no consta de evaluación psicopedagógica anterior. Tan sólo destacar un cambio de expediente en 1º de Educación Primaria por traslado de centro: de un centro público de Rumanía al actual. El alumno domina el idioma y se podría considerar que está integrado en el centro, así como en la localidad de residencia. En el curso académico en que se desarrolla este caso, este alumno era conocido por la tutora ya que ésta terminaba ciclo con el mismo grupo de alumnos. El absentismo escolar del alumno es notable, especialmente los lunes y los viernes, así como el retraso a la entrada.

A nivel social:

Alex presenta problemas de relación con sus compañeros: utiliza un vocabulario agresivo, acompañado de un lenguaje corporal violento y la falta de higiene personal también le afecta en este ámbito. Su conducta de las últimas semanas le ha costado la pérdida de la confianza de sus amistades.

INTERVENCIÓN

A nivel educativo se plantean los siguientes enfoques que guían la intervención para este caso:

A nivel psico-sanitario: se deriva al alumno a Atención Primaria y Salud Mental de Menores, para que reciba la confirmación del diagnóstico inicial, trastorno del control de los impulsos y más específicamente el de juego patológico, y la intervención en la Unidad de Conducta Adictiva (UCA).

A nivel social: asistencia del Profesor Técnico de Servicio a la Comunidad (PTSC) y demanda la actuación de Servicios Sociales, para garantizar a la madre e hijo un alojamiento alejado de su ex-pareja, hábitos saludables en alimentación e higiene, así como el asesoramiento legal necesario para regularizar su situación en España y, de este modo, fomentar las posibilidades de laborales de la madre.

¿CÓMO SE PLANTEARÁ LA INTERVENCIÓN EDUCATIVA?

Planteamiento caso Mario



DATOS PARA EL ANÁLISIS DEL ALUMNO:

Mario es un alumno de 8 años, escolarizado en un CEIP de Villaverde Bajo. Actualmente se encuentra cursando 3º de Educación Primaria. Acude al centro de Atención Primaria en compañía de su madre, por dolor abdominal, vómitos y fiebre alta.
La madre acude con Mario al colegio, poniéndose en contacto con la tutora para explicar lo sucedido. Ante esta situación, añadida a la desmejora física del alumno percibida por la tutora durante los últimos meses, decide ponerse en contacto con el orientador del centro.

ANTECEDENTES FAMILIARES:

El orientador se entrevista con la madre y averigua que se encuentran en una situación económica en los umbrales de la pobreza al haber perdido el cabeza de familia (35 años) su empleo hace tres años con la consecuencia de comenzar a abusar del alcohol (F10.1). La madre (31 años) se encuentra desempleada y cuida de su madre viuda y enferma de alzhéimer (F00. Demencia tipo Alzheimer).
Mario tiene un hermano por parte de padre con trastorno del desarrollo de la coordinación (F82) debido a la drogadicción de la madre durante el desarrollo prenatal.
En cuanto a la familia materna, Mario tiene una tía por parte de madre toxicómana (F11.2x - dependencia de opiáceos) y una tía por parte de padre de trastorno psicótico inducido por sustancias (F1x.5x).

PATOLOGÍAS Y ANOMALÍAS DETECTADAS:

A nivel psico-sanitario:

En la entrevista del orientador con la tutora, averigua que han visto a Mario comiendo arena del patio en varias ocasiones. Tras los indicios mostrados, sospecha que el alumno está aquejado de pica (F98.3).
Tras los primeros exámenes se detecta la presencia de sustancias tóxicas (procedentes de filtros de cigarrillos y arena), anemia por falta de hierro y ausencia de zinc, además de parasitosis intestinales.

A nivel cognitivo-conductual:

Mario tiene deficientes hábitos de higiene y salud lo que le hace ser centro de burlas de sus compañeros. Durante el recreo, el alumno se aísla del resto de compañeros y pasa el tiempo de descanso en un extremo del patio jugando con la arena.

A nivel académico:

En el historial académico figura que el alumno ha estado siempre escolarizado aunque tiene un elevado grado de absentismo. Su rendimiento escolar es bajo y tiene retraso curricular, lo que hace que esté escolarizado un curso por debajo del que le corresponde.

A nivel social:

El alumno no está integrado en su grupo escolar. Pasa la mayor parte del tiempo sólo, tanto en casa como en la escuela. Refiere un bajo grado de socialización.

INTERVENCIÓN:

A nivel educativo se plantean los siguientes enfoques que guían la intervención para este caso:

A nivel psico-sanitario: se deriva al servicio de atención primaria y salud mental, manteniéndose el control y la coordinación periódica entre el ámbito escolar y sanitario, informándose mutuamente de eventualidades y evolución, a través de informes de los especialistas y a través de la familia.

A nivel social: a través de la intervención del PTSC se propone intervención en la familia próxima y extensa. Se trabajarán dentro del hogar hábitos alimentarios e higiénicos. Se trabajará para mejorar las relaciones. Se intentarán coordinar las intervenciones de los profesionales ajenos al centro que intervengan en el caso.


¿CÓMO SE PLANTEARÁ LA INTERVENCIÓN?