Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede. John Stuart Mill.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Hola, soy Cristina (II)

Ahí comenzó todo.
Entré en la pecera, como si de un despacho de orientación se tratara. Estaba muy nerviosa, no sabía lo que iba a hacer, ni lo que iba a decir. Miraba a Virginia, no sabía si echarme a reir o a llorar. Me senté y Virginia comenzó a representar su papel. Muy seria me dijo:"hola Cristina, qué tal estás?
Y dije lo primero que se me ocurrió.
No recuerdo muy bien todo lo que dijimos. Me temblaba la voz, y una vez más pude aprovechar ese recurso para el personaje que estaba representado. Era Cristina; una adolescente de 16 años, la mejor del instituto, con el mejor expediente académico, el mejor comportamiento del centro; Todos esperaban mucho de mi: mis profesores, mis padres, mis compañeros....
Mis padres querían que yo estudiara medicina, se supone que eso también era lo que yo quería y en la situación en la que me encontraba en esos momentos iba a resultar casi imposible, al menos por el momento.

Recuerdo que Elías me dijo minutos antes: "vas a la orientadora a que te solucione el problema, tienes que insistirle en que te de una solución, que ese es su trabajo.Así que... eso hice. Y ya todo lo demás vino rodado. Creo que me metí tanto en la situación que por unos instantes casi llegué a creermelo!Oía a los compañeros que de vez en cuando se reían, y eso me animaba (recuerdo que pensé que así debían sentirse los humoristas cuando salian al escenario, nerviosos, esperando la aprobación del público. Poco a poco empezaron a salir "orientadores" para ayudar a Virginia (su papel era muy complicado, creo que yo hubiera sido incapaz de hacerlo,me hubiera bloqueado, pero ella lo hizo muy bien). Al verme acorralada por tantos orientadores, que no me daban ninguna solución, empecé a agobiarme mucho, muchísimo (creo que si hubieramos seguido hubiera acabado llorando,jaja) y entonces Elías me hizo un gesto por detrás para que me "cerrara" en banda. Ya no dije más.
Tengo que reconocer que, a pesar de los nervios del principio, me lo pasé fenomenal. Me acordé de mi profesor de HHSS, seguramente se hubiera sorprendido gratamente de vernos a Virginia y a mi en semejante situación y de haber salido tan airosas.
No me importaría repetir la experiencia. Creo que al ser una clase tan dinámica la mayoría de la gente se lo pasó bien.

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